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De Pelotas
Ya he comentado en este espacio, que sólo tres equipos me provocan reacciones intensamente viscerales: los Raiders de Oakland, de la NFL, mi favorito en futbol americano profesional, aún antes de trabajar con ellos durante cinco temporadas; el Necaxa, cuya afición tengo desde muy niño; y la selección nacional.

Ya he comentado en este espacio, que sólo tres equipos me provocan reacciones intensamente viscerales: los Raiders de Oakland, de la NFL, mi favorito en futbol americano profesional, aún antes de trabajar con ellos durante cinco temporadas; el Necaxa, cuya afición tengo desde muy niño; y la selección nacional, que representa a mi querido México en el deporte más popular del mundo; y me ocurrió también con Fernando Valenzuela, el mejor beisbolista que ha dado este país (pudo haberlo sido Héctor Espino, pero nunca se decidió a jugar en ligas mayores), con quien sufrí casi cada lanzamiento que hizo desde el montículo del Dodger Stadium.

Por lo anterior, cada fecha de la eliminatoria mundialista me pone de un humor más negro que el negro de Cómex, el color del…. Perdón. Ya me está dando el SIPA (síndrome idiotizante de publicidad adquirida). Y espero con cautela y, tengo que decirlo, algo de pesimismo, el duelo contra Costa Rica de este martes por la noche. Usted, querido lector, podrá encontrar esta columna en TIEMPO REAL después del partido, y tengo la ilusión de que pueda comentar que el autor es un imbécil y no sabe lo que dice, después de la goleada de México. Es mi deseo, pero lo dudo.

¿Qué pasa con esta selección? No es un asunto táctico. Tenemos todos la tendencia a sobrevalorar los planteamientos de los equipos, cuando, la verdad sea dicha, el futbol es un deporte bastante simple que nos encargamos de complicar. Hablamos con enorme solvencia de que si salen con línea de cuatro, que si los carrileros marcan, que si los contenciones recuperan, que si hay llegada por la izquierda, que si adelantaron líneas, que si el portero juega su área, que si hay que tirar de media distancia, que la táctica fija, que el balón parado, que si el árbitro pinta la raya con Cómex, el col… ¿no le digo? El síndrome de nuevo.

Los jugadores son profesionales de esto. Todos, hasta Pablo Barrera, saben cómo hay que moverse en la cancha siguiendo las indicaciones de su técnico, saben qué hacer con el balón en los pies, y tan saben, que cobran millones de pesos, y muchos, en sus respectivos equipos. Por si fuera poco, el año pasado, este mismo equipo alcanzó momentos verdaderamente luminosos en la cancha, exhibiendo orden, precisión, disciplina y gol. Entonces, ¿dónde está la diferencia?

Después de ver una actuación mediocre ante Jamaica, aunque rescataron los tres puntos, y otra francamente mala ante Panamá, donde a dura penas se logró el empate, creo que una cosa es bastante clara: a este equipo le falta confianza, no tiene autoestima aceptable, lo atacan los nervios, y no se atreve a ser osado. Es probable que, aún así, clasifiquen para el Mundial. Pero eso no cura el mal sabor de boca, la decepción y hasta el coraje que provoca en sus seguidores. Como dice Juan Gabriel, ¿pero qué necesidad?

Y lo realmente desconcertante es que, ya lo verán, en la Copa Confederaciones, el equipo estará irreconocible. Los jugadores mexicanos son expertos en brillar cuando no hay nada que perder, y podrán ganar o perder, pero verá que nos dejarán satisfechos con su participación.

Si analizamos jugador por jugador, esta selección debe derrotar ocho de cada 10 veces al equipo olímpico. Pero creo que nadie duda que si los olímpicos estuvieran jugando Concacaf como jugaron en Londres, ya estaríamos calificados. ¿Por qué no dejar que Luis Fernando Tena, técnico de los olímpicos y con permanente presencia en la banca de México, se encargue de darle  confianza y seguridad al equipo?

Me temo que 'Chepo' de la Torre está igual de inseguro y nervioso que los jugadores. A mí me lo transmite cuando lo toman en la banca durante los partidos, así que no me quiero imaginar cómo afecta a sus jugadores. 'Chepo' es un hombre de arranques, de gritos y sombrerazos cundo se le exige la victoria, y es momento de frialdad y calma, que es el fuerte de Tena. Porque de seguir así, se pueden ganar otra rechifla en el Azteca como la que se llevaron contra Jamaica, y el panorama seguirá pintado de negro. Pintado por Comex, el color del fu… ¡Ya, ya, ya!

Y así.

PD. Aclaro que lo del color del futbol fue un recurso, no un comercial.

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17 de Abril de 2014|10:26
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